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Cruceiro de madera sobre roca.
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Camino a su paso por Loira.
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Cúpula gótica dela antigua Iglesia de Loira.
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Retablo barroco recuperado de la antigua Iglesia de Loira (actualmente situado en la nueva Iglesia).
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Camino a su paso por el embalse de "As Forcadas".
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Capela de Liñeiro, conocida como "Capela da Fame".
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Entrada de la "Capela da Fame" (Liñeiro).
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Antigua hospedería de peregrinos en Porto do Cabo.
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Puente de Porto do Cabo, último punto del camino en Valdoviño.
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Iglesia de San Andrés de Teixido, punto final del camino.
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El Concello de Valdoviño, por constituir paso obligado hacia el Santuario de San Andrés de Teixido, ha sido secularmente escenario del tránsito de peregrinos y romeros, conformándose a lo largo del tiempo una ruta, no sólo física, sino también cultural, que ha dejado una importante huella en este paisaje.
SAN ANDRES DE TEIXIDO
Y EL CAMINO DE PEREGRINACION
Los acantilados de Teixido dominan el borde occidental del Océano Atlántico. Desde donde, según las creencias celtas, se podía ver desaparecer el sol tras el océano, para dirigirse a una brumosa isla conocida como la Isla de la Eterna Juventud.
La luna acogía en esta isla a las almas inmortales de los bienaventurados que pretendían cruzar el mar en una barca conducida por un dios psicopompo. Este paraíso celta de difícil acceso es al que se dirigían las almas benditas a la búsqueda de la tranquilidad y la vida eterna.
Al dejar los cuerpos de los difuntos las almas necesitaban recorrer un largo camino para llegar al más allá. Desprotegidas y medio ciegas se encomendaban a la piedad del viajero que las acompañaba. Todavía parientes y amigos del difunto lo acompañan a pie o en vehículo hasta el Santuario de San Andrés.
Este Santuario fue el punto de embarque, y las almas subían a una barca de piedra, la llamada "Barca de San Andrés", una piedra aislada en el Atlántico, a pena Gabeira, que parece la proa de un barco llegando a puerto, para emprender luego un viaje fantasmal a la isla de la eterna juventud, conducidos por un dios.
Ruta, que sigue la Vía Láctea, común a los Caminos de Santiago y San Andrés y que tiene su final en el finisterre Atlántico.
Desde el neolítico a los tiempos de la dominación romana los difuntos se enterraban en las zonas de tránsito, los caminos -ver la disposición de túmulos a lo largo del camino de San Andrés-, que poseían una fuerte carga cultual. Con el cristianismo no desaparecen estos viejos lugares de culto, se conservan los ritos primitivos, la costumbre de acompañar a las ánimas, y sobre todo la obligación de hacer ese camino.
Los conductores terrestes y marinos de las almas, son ahora los santos a través del poder evocador de sus reliquias que guardadas con celo en el altar hacían famosas a las iglesias y atraían a los entierros, y a las almas, y con ellas las donaciones, por motivo de la creencia de que los santos de los relicarios conservados en las iglesias cogían de las manos a las almas de los difuntos enterrados a su lado y las conducían agarrados de la mano unas a otras en un largo cortejo, seguras por senderos resbaladizos y peligrosos, como vemos en el Pórtico de la Gloria de Compostela.
Esto dio pie a que los romeros visitaran las reliquias y santuarios de los alrededores, originándose un viejo itinerario de los peregrinos a Santiago, desde Jubila a Teixido, camino cristiano muy antiguo y que se pierde en la noche de los tiempos, (itinerario fúnebre desde el neolítico).
Este camino fue recorrido por el Padre Sarmiento en el verano de 1755, quien saliendo desde Jubia nos deja su descripción del itinerario, que por supuesto incluye las tierras de Valdoviño, aunque tomando una dirección diferente a la de la mayoría de romeros con objeto de conocer con mayor amplitud el territorio.
Los orígenes hagiográficos de la peregrinación los encontramos a través de la tradición cristiana que señala como el Apostol de Cristo llegó a la mayor de las islas Gabeiras, a los pies del brumoso Teixido, A Barca de San Andrés, en una barca de piedra.Solo y olvidado, el Apostol se lamentaba que la voluntad divina lo llevara en su curso marino a unas tierras tan solitarias.Se le apareció luego Nuestro Señor para reconfortarlo y decirle que a ese lugar a él consagrado sería desde entonces de obligada visita para todos los gallegos y gentes cristianas al menos una vez en la vida:
"quédate eiquí, San Andrés,
que de vivos ou de mortos
todos te virán a ver"
Y así es que todos los romeros deben ir a San Andrés porque "a San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo".1
CAMINO DE SAN ANDRES DE TEIXIDO
POR VALDOVIÑO
A lo largo del tiempo esta ruta de peregrinación se consolidó a través del término municipal, denominada Camino Francés en textos medievales, constituía la principal vía de acceso a Teixido, y por donde se aventuraban peregrinos portugueses, del Sur de Galicia, y de la zona de As Mariñas y Coruña, y a lo largo de la misma se instalaron una serie de asentamientos, iglesias, infraestructuras, e incluso enterramientos, que forman parte de un importante patrimonio cultural que se pretende recuperar, siendo asimismo un hito en el fortalecimiento de los atractivos turísticos municipales, y un polo más del desarrollo socioeconómico de la comarca.
El ayuntamiento de Valdoviño ocupa una franja costera del noroeste de Galicia, presenta una geografía con dos partes perfectamente diferenciadas: una zona norte caracterizada por un relieve muy articulado, y otra al sur, con una topografía suave, lo que provoca una ocupación del territorio igualmente diferenciada, con una mayor densidad de población en la zona sur. La zona interior, con sus bellos parajes montañosos, pero de amable paisaje, constituye la mayor zona de paso de peregrinos, ubicándose en la misma el trazado más utilizado, Camino Francés.
Una vez llegados al término municipal el camino, con una longitud aproximada de 11,5 Km., discurre por diferentes parroquias, en las que podemos encontrar distintos elementos patrimoniales de muy diversas características tipológicas y culturales.
Parroquia de Santa María de Sequeiro
Desde Narón en la zona da Carreira se entra durante un corto espacio en el ayuntamiento de Valdoviño, 150 m, para nuevamente internarse en Narón, por su parroquia de Sedes.
En A Carreira nos encontramos con el Castro de Carreira de Abaixo, asentamiento castreño que domina una amplia zona llana, y que se ubica en un espolón sobre el río.
Parroquia de Santa Eulalia de Valdoviño
Desde el Ayuntamiento de Narón se llega nuevamente a Valdoviño, a través de la necrópolis megalítica del Monte de Nenos, formada por 16 túmulos, y pasando por el lugar de Portonovo, -lugar donde se encuentra el marco de Portonovo, pontella que contiene la inscripción M3T (marco dos tres termos), y que divide los concellos de Narón, S.Sadurniño y Valdoviño, y una posible parada de postas-.El marco tiene una pisada tipo plantae Pedum que la tradición atribuye al pie de Nuestro Señor, que quedaría impreso cuando al venir de peregrino por el Camino de San Andrés "asulagou" la ciudad de Portonovo de Valverde por negarle sus habitantes hospitalidad y un zapatero unas sandalias viejas.
El camino en esta zona ha sido completamente alterado, por las plantaciones de eucaliptos, y el cierre de amplias parcelas, quedando casi inutilizado, por lo que se opta por continuar el trazado por la carretera actual, desde Rocha, que está construida sobre el camino original que conducía a Pena y Portodoso.
En esta zona y como continuación de la necrópolis de Nenos, encontramos cuatro nuevos túmulos que por su situación jalonan el camino natural y cultural hacia San Andrés.Las mámoas de Portonovo, donde una sirve de división entre ambos concellos, y las mámoas de Pena da Moura.
En las proximidades de la necrópolis de Pena da Moura, en la ladera O de el Monte da Pena da Moura, encontramos el Castro de Aviño, y el posible lugar sagrado de O Foro (formado por un gran ortostato, en la actualidad caído), próximo al lugar donde se localizaron columnas y capiteles romanos.
Continuando el camino se pasa por el lugar de Pena, y de Vilaboy.
Parroquia de San Pedro de Loira
Se llega a Pazos. Aquí el caminante podía optar por dos opciones; dirigirse hacia la Iglesia de San Pedro de Loira, o bien tomar el camino, hoy prácticamente desaparecido, que paralelo al río Donelle llega a Iglesia, y que se encuentra jalonado por un túmulo neolítico -mámoa de Loira-.
La Iglesia de San Pedro de Loira, en la actualidad se encuentra muy alterada por la construcción en su subsuelo de la conducción de abastecimiento de agua a Ferrol, y por construcciones modernas hechas sin criterio. Aún conserva una cúpula nervada de un gótico tardío, donde se encuentran representados el Sol y la Luna, junto con los atributos de San Pedro (Santo portador de las llaves del cielo que recibe del más allá de las ánimas), entre los que destacan unos lazos de antiguas reminiscencias.
Se abandona la parroquia al cruzar el río por la presa das Forcadas, próxima al lugar donde quedó sumergido el puente medieval que unía ambas orillas, defendido por el cercano Castro de Lousada.
En el viaje del padre Sarmiento en 1755, este optó desde Loira acceder a Porto do Cabo utilizando un camino en dirección a Vilaboa a través del lugar de la Furada -donde se encuentra el inmenso Castro de Crecente-, y del puente de Candaíl.Entrando en la parroquia de San Vicente de Vilaboa en dirección a la hoy desaparecida capilla de San Alberto, -en el lugar de su emplazamiento se conserva una cruz que mandó poner en 1754, año de su desmonte, el obispo diocesano quien había ordenado su demolición-, para continuar hacia Porto do Cabo.
Parroquia de San Martín de Vilarrube
Una vez que se atraviesa el río se subía hacia el lugar de Liñeiro, donde se encuentra un hermoso pazo y la Capilla de Nuestra Señora da Fame de Liñeiro, también conocida como Capela da Fame, es la más singular capilla del Camino.Capilla que servia de reposo espiritual y albergue a peregrinos bajo la protección de los caballeros de la Orden de Malta.
El edificio fue trasladado de su emplazamiento original, a los pies del Camiño Real, a finales del siglo XIX, debido a que los peregrinos dejaron de utilizar esta ruta prefiriendo subir por Basteiros, camino más corto.Este hecho suponía una pérdida económica importante para la Iglesia, por lo que el párroco del momento, a través de una serie de señales divinas, la Virgen salía de la capilla y levitando se dirigía al lugar que hoy ocupa, convenció a los vecinos de la necesidad de su traslado, llevándose a cabo una ampliación del edificio.
Parte de la construcción conservada, del siglo XVI se debe a los Andrade de San Saturnino, tiene un retablo de estilo popular-renacentista, de gran belleza e ingenuidad realizado en piedra policromada.Más interesante que su programa iconográfico es su interpretación popular que quiere ver representada a Fame, entre dos medallones con la efigie de Fernando de Andrade e Inés de Castro e Lanzós.
Se continúa el camino, pasando por el lado del túmulo de Liñeiro, en dirección a Escola, lugar a los pies del Castro de Villarrube, y de aquí se pueden tomar dos direcciones. Hacia Arnela donde se toma el camino por la ladera que desciende a Folgueiras, y que se encuentra señalado por la presencia del dolmen da Pena da Moura, que presenta una cubierta de gran tamaño, de la que don Federico Maciñeira aseguraba que "tiene aproximadamente forma de enorme hongo...siendo la mayor pieza dolménica con que tropecé en el país".Por Folgueiras "pasaban los peregrinos a San Andrés cantando, tocando la gaita y las panderetas, cargados con empanadas, vinos y demás comida".O bien por el Camiño Real hacia Quengo, y desde aquí retomar el camino una vez pasado Folgueiras.De Folgueiras se desciende por el cordal de la ladera hacia Porto de Arriba, y llegar a Porto do Cabo.
Antes de abandonar el Concello de Valdoviño los peregrinos llegaban a Porto do Cabo, lugar donde la etnografía y la historia viven unidos desde siglos.Punto de encuentro entre los peregrinos procedentes de Portugal, Rías Bajas, Santiago, Neda, Narón, y de los que por Somozas llegaban de Castilla o de Orense.Donde los peregrinos disfrutaban de una importante infraestructura.Había varios edificios destinados al albergue, de los que se conserva la denominada Casa da Bastona, casa del siglo XVI con un arco gótico sobre una de sus puertas.
Además hasta hace sólo unos veinte años aún al pie del puente se disponían unas mujeres "as caldrupeiras",quienes preparaban al aire libre caldo que vendían en tazas por poco dinero a los romeros.
El puente de origen medieval servia de paso a los peregrinos al vecino ayuntamiento de Cedeira.Puente de mampostería con arcos de medio punto y tajamar triangular, de rasante alombada y calzada de piedra, cuenta con un vano y un desaguadero.
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