Meirás-Monte da Vela, un recorrido cañón

  • Distancia: 8,6 km.
  • Tiempo estimado: 01h45' a pie.
  • Altura (máxima/mínima): 256 m / 6 m.
  • Desnivel acumulado: 381 m.
  • Pendiente (máxima/mínima): 21,28% subida, 36,84% bajada.
  • Accesibilidad: A pie, bicicleta.
  • Partida y llegada: 46º 36.168N, 008º 11.590W.

 
Sendero que transcurre por la parroquia de Meirás, con partida y llegada en la zona de aparcamiento de la playa de O Río, próxima al hotel A Roda.
 
Los primeros 1.200 metros discurren por pista asfaltada hasta alcanzar el pie del Pico da Vela, también conocido por Montefaro o Alto de Campelo. La subida y gran parte de la bajada del mismo la realizaremos por pista de tierra y piedra, utilizada durante muchos años como vía de servicio por los militares que custodiaban las baterías defensivas ubicadas en este monte. El firme de esta vía es irregular en algunas zonas.
 
En el tramo que nos lleva desde los 1.200 hasta los 3.855 metros de recorrido, punto en el que se ubica la cima, podemos disfrutar de algunas de las mejores panorámicas de la Costa Ártabra, de las playas de Meirás y A Frouxeira, con su laguna, así como de los valles de Meirás y de Valdoviño. Una vez alcanzada la cumbre nuestro rango de visión se amplía permitiéndonos disfrutar de la playa de Campelo y la costa que nos lleva hasta el faro de Cobas; de parte del concello de Narón, con el monte Esperón y sus eólicos al fondo; y como no, del ancho océano. En este tramo de subida sorteamos pendientes del 15 por ciento en alguno de sus puntos.
 
Toda la belleza paisajística concentrada en este tramo de subida se puede hacer más ameno si nos detenemos a observar los restos de las antiguas edificaciones militares: túneles, barracones, asentamientos de los cañones, etc.
 
Para los amigos de la historia recordar que hasta principios del año 1940 este monte albergó para la defensa de la costa un ejemplar de las piezas de artillería más grandes montadas en toda la península: El Vickers 38,1”, un cañón de 17 metros de longitud en su tubo y 86,3 toneladas de peso, desde el que se podían disparar proyectiles de 833 kilos a 35 kilómetros de distancia de costa.
 
Desde el kilómetro 3,8 al 7,4 el terreno es de bajada, con distintos desniveles. Desde este último punto hasta el final del trayecto volvemos a circular por asfalto.
 
La dificultad global del recorrido varía en función de la marcha, tanto como varían los colores y la luz del paisaje en función de la hora del día, estado de la mar o época del año en el que lo realicemos.